El término inteligencia de negocio, inteligencia empresarial o BI (del inglés, Business Intelligence) es uno de los siempre presentes en las jornadas sobre innovación empresarial, emprendimiento, estrategias de éxito o competitividad. La mayoría de los lectores habrán oído, leído o incluso pronunciado estas palabras pero, ¿sabemos realmente a qué se refieren? ¿Somos conscientes de su importancia en el mundo actual, fuertemente interconectado y globalizado y ferozmente competitivo? Es posible que sí pero, por si acaso, creemos que no viene mal dedicar este post a hablar de la inteligencia de negocio y de su influencia en la proyección profesional de los líderes más influyentes en la actualidad.

La definición clásica

Con una simple búsqueda en Google, tendremos acceso a un sinfín de entradas diferentes con miles de explicaciones más o menos acertadas sobre el término. Por simplificar, hemos preferido quedarnos con una de las definiciones más simples que se le han dedicado, que es la siguiente:

“La inteligencia de negocio es una habilidad que nos permite distinguir los datos importantes de los que no lo son con el fin de obtener una información concreta que, una vez analizada, se convierta en conocimiento que podemos aplicar para alcanzar un objetivo concreto

Analizando esta definición nos encontramos con ideas de gran relevancia alrededor de este concepto:

  1. El BI es una habilidad, y como tal se puede aprender, de forma teórica y práctica, con acciones formativas o con programas de management.
  2. La inteligencia emocional es básica, tanto para encontrar los datos relevantes en un proyecto como para conseguir analizarlos de forma que nos resulten útiles y, así, convertirlos en conocimiento a explotar en nuestro beneficio.

La inteligencia de negocio como factor estratégico

Como acabamos de decir, la inteligencia de negocio y la inteligencia emocional son importantes a la hora de manejar grandes volúmenes de información, quedarnos con los datos más relevantes en cada momento y analizarlos hasta encontrar su valor para nuestro proyecto. Pero, ampliando el foco, también veremos que la inteligencia de negocio es un factor estratégico de éxito que han puesto en marcha muchos de los líderes más importantes de la historia para llevar a cabo proyectos empresariales que les han hecho obtener grandes beneficios y que han aupado a sus empresas al éxito internacional.

Pensemos en Mark Zuckerberg, sin ir más lejos; un joven que supo ver, analizar, entender y prever las consecuencias que tendría un proyecto de red social de ámbito universitario y convertirlo en la red social más utilizada del mundo, Facebook.

Otro ejemplo, también en el ámbito tecnológico, es el de un inmigrante ucraniano llamado Jan Koum. Koum supo leer, dotado de una gran inteligencia de negocio, la necesidad social de disponer de una red de comunicación gratuita e instantánea, que ha acabado por convertirse en un símbolo de la generación actual: WhatsApp. Prueba de ello es la cifra alcanzada por la venta de este servicio a Facebook en 2014, pasados sólo 4 años desde su fundación, de nada menos que 22.000 millones de dólares.

Estos son sólo dos de los innumerables ejemplos que podríamos exponer en el ámbito de la inteligencia empresarial, aunque creemos que bastante ilustrativos. Con ellos esperamos que el lector sea consciente de que las oportunidades de éxito están ahí, esperándole, tan solo hay que saber aprovecharlas, para lo cual haber desarrollado una buena habilidad en cuanto a la inteligencia de negocio es un activo enormemente útil e importante.